Aguirre visitó una casa en la que actualmente están acogidos seis niños rumanos, cinco de ellos de etnia gitana, que han sido abandonados, una circunstancia que cada año sufren unos 4.000 ó 5.000 menores y que hace que todas las ayudas en este sentido sean pocas, según señaló Juan Carlos, uno de los hermanos maristas que trabajan en este centro y que anteriormente prestaba su ayuda en el madrileño barrio de Vallecas.
Los maristas llegaron a este país hace ocho años y desde entonces trabajan con los más pequeños para lograr que tengan un ambiente lo más similar al de una familia y evitar problemas como el absentismo escolar, además de paliar el desarraigo que padecen estos menores, algunos de los cuales pueden permanecer abandonados en un hospital hasta dos años sin que nadie pregunte por ellos y sea al final la policía quien les derive a un centro.
El abandono de menores no es nuevo en Rumania, sino que se remonta a la época de Ceaucescu, "cuando se hablaba de tener muchos hijos para hacer un gran país sin que importase qué iba a ocurrir después, cuando creciesen, pues el Estado se iba a hacer cargo de ellos", según narra Juan Carlos. Ahora, esos "niños" tiene 25 ó 30 años y su "hogar" son las cañerías por las que discurre el agua caliente y la calefacción.
Evitar situaciones como ésta es lo que pretende evitar el hogar 'San Marcelino Champagnat' y hoy Aguirre reconoció la labor que los maristas desempeñan en setenta países en favor de "los más débiles, los más desfavorecidos y los más necesitados". En el caso de Bucarest se construirán cuatro nuevas casas con capacidad para cuarenta niños y dispondrán de instalaciones culturales y deportivas. "Será lo más parecido al hogar que han perdido", dijo Aguirre.
"UN LUGAR ABIERTO Y DE INTEGRACIÓN"
El objetivo es que los chicos de los barrios en los que se ubiquen las viviendas puedan disfrutar de estas instalaciones deportivas y lograr así "un lugar abierto donde los niños no estén en un ambiente cerrado y se integren absolutamente", según apuntó la presidenta, quien calificó el proyecto de "necesario", pues les permitirá "integrarse con éxito en la sociedad" y convertirse en un futuro en "ciudadanos libres".
La jefa del Ejecutivo incidió en la importancia de comprometerse "con los jóvenes y con su futuro" y de colaborar en proyectos que permiten mejorar la "prosperidad y el futuro de Rumania". Además, destacó que los rumanos son "un pueblo muy emprendedor y muy valiente con el que nos unen muchísimas similitudes, entre ellas la raíz latina de las lenguas, una de las razones por la que 120.000 rumanos han elegido la Comunidad de Madrid para buscar allí las oportunidades que no han podido encontrar en su patria".
"A nosotros nos parece que los rumanos que trabajan en Madrid contribuyen a mejorar la economía de Rumania, pero sobre todo la madrileña. Por ello es importante que aportemos nuestro granito de arena en forma de estos hogares", concluyó la presidenta. Los 300.000 euros que donará la Comunidad de Madrid se sumarán a las ayudas de ONGs como Cáritas y a las de otras entidades financieras como Caja España.
Finalmente, Aguirre entregó al hermano marista Fernando Alés una réplica de la Real Casa de Correos, sede de la Presidencia regional, y les explicó a los más pequeños que "en esta ventana de aquí está mi despacho". Además, los niños también recibieron como regalo balones hinchables del Real Madrid y fotografías de todo el equipo de fútbol.
1.200 LIBROS PARA LA BIBLIOTECA UNIVERSITARIA
A continuación, Aguirre se dirigió hacia la Biblioteca Central Universitaria de Bucarest donde entregó 1.200 libros en castellano, de autores españoles e iberoamericanos, con el fin de aumentar el conocimiento de esta lengua entre la población rumana, además de comprometerse a conceder tres becas a investigadores rumanos para que puedan realizar sus tesis en las distintas universidades de la Comunidad de Madrid durante un año.
La presidenta hizo una entrega simbólica de 25 ejemplares, pues el resto se han enviado en un camión desde Madrid, entre los que se encuentran autores clásicos como Miguel de Cervantes, Garcilaso de la Vega, Sor Juana Inés de la Cruz, y Francisco de Quevedo, entre otros, además de escritores contemporáneos como Camilo José Cela, Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez o Miguel Delibes.
También se han incluido libros de historia y biografías así como obras de conocimiento relacionadas con Madrid y con España y algunas ediciones que la Comunidad de Madrid publicó durante el pasado año para conmemorar el IV centenario de la publicación de la primera parte de El Quijote.